blog img

La producción de arroz es una actividad prioritaria en muchas sociedades a nivel mundial. Por tanto, su sostenibilidad es fundamental para la seguridad alimentaria y la estabilidad laboral en varias regiones. Dentro de esta perspectiva, asegurar e incrementar la rentabilidad de este sector es crucial para muchos aspectos comunitarios. Uno de los retos del sector arrocero es ser económicamente más rentable; el arroz es un producto commodity con precios bajos en el mercado y, para las comunidades, es estratégico mantener estos precios. El arroz es un alimento básico para muchas sociedades y una gran fuente de energía para la humanidad.

Los esfuerzos actuales de rentabilidad

Por lo anteriormente expuesto, para incrementar su rentabilidad, la industria arrocera se ha enfocado principalmente en optimizar la eficiencia mecánica de los procesos, buscando minimizar el contenido de granos partidos; este enfoque  va siempre vinculado a conseguir mejoras económicas en la operación. Sin embargo, muchos expertos indican que las tecnologías de molienda están alcanzando su punto máximo; esto quiere decir que cada vez será más complicado mejorar la rentabilidad operacional mediante la modificación u optimización de procesos de transformación convencionales.

Consecuentemente, esto lleva a explorar nuevas alternativas de generación de valor para la industria, quienes además de buscar optimizar procesos convencionales, dan valor a todos los subproductos generados a partir la cadena de procesos.

Nuevas estrategias

Es paradójico observar cómo en la mayoría de los molinos de arroz, toneladas de subproductos como el salvado de arroz, el arroz partido y, el arroz rechazado de los procesos de clasificación por color, se almacenan sin control. Esto además de ser vendidos como materia prima con un bajo-costo para otras industrias. El almacenamiento incontrolado exige procedimientos complejos de almacenamiento y control de plagas que representan un riesgo para la estabilidad de estos subproductos; en ciertos casos, la contaminación cruzada puede dañar el producto principal. Por esta razón, se están implementando nuevos procesos de transformación que permiten a los molineros obtener un valor agregado de sus subproductos. Te invitamos a conocer algunas de estas prácticas a continuación.  

Micronización.

La micronización es uno de los métodos que se pueden aplicar a los granos rotos y rechazados producidos durante los procesos de separación y selección por color; este proceso puede entregar subproductos para diferentes aplicaciones. Los granos partidos y rechazados contienen altas concentraciones de almidón; sin embargo, su calidad culinaria no es la más adecuada, impidiendo su aplicación en preparaciones convencionales. Como respuesta a este impedimento, la micronización es el proceso de reducir el tamaño de un producto a partículas diminutas y muy finas llamadas micrones. Con este proceso, la reducción agresiva del tamaño del grano se lleva a cabo en un solo paso; esto permite obtener harinas de arroz con partículas diminutas (entre 70 y 300 micras), muy ricas en almidón. Además de la reducción del tamaño del grano, la micronización aumenta la superficie del producto, lo que permite un alto nivel de solubilidad; esto aumenta las características necesarias para la elaboración de productos de mayor valor agregado como alimentos para bebés, bebidas, tortillas y almidones modificados, entre otros. Estos subproductos pueden abrir nuevas oportunidades de mercado que aumentan la competitividad y la rentabilidad del proceso de molienda.

Reconstrucción del arroz

Por otra parte y como alternativa adicional para obtener otros subproductos, contamos con la técnica de reconstrucción del arroz con fines aromatizantes, colorantes y fortificantes. Una vez se producen las harinas provenientes de granos rotos y rechazados, se pueden preparar premezclas de harina con vitaminas, minerales y sabores. Luego, mediante la implementación de procesos de extrusión, es posible obtener la producción de nuevos granos de arroz u otros subproductos como fideos y pastas a partir de este cereal; estos subproductos pueden abrir nuevos mercados como sucedáneos del trigo, productos hipoalergénicos, cereales para niños, arroz con alto valor nutricional y nuevas experiencias gustativas que permitan abarcar industrias institucionales y especializadas.

Debido al importante contenido de gamma-orizanol en la harina de arroz y/o salvado, existe un gran potencial para obtener aceites con alto valor nutricional. Al extraer aceites / grasas del salvado, además de obtener un nuevo producto que representa una nueva fuente de ingresos, se mejora la vida útil del salvado y lo hace menos susceptible al enranciamiento oxidativo. Esto también puede simplificar las operaciones de almacenamiento de productos y mejorar las condiciones de suministro a otras industrias, como las plantas de alimentos balanceados.

 

Resumiendo

Como participantes activos en el desarrollo de la industria molinera, es muy importante enfatizar en la importancia de buscar alternativas de proceso para subproductos que impacten positivamente en la rentabilidad de la operación, asegurando el suministro nutricional de este cereal, pero aumentando la calidad financiera y bienestar de las organizaciones del sector.

Andrés Aldana Rico
Ing. Agroindustrial M. Sc

Leave a Reply